Los incas concebían el mundo físico en dos niveles: uno horizontal, dividido en Hanan y Hurin (arriba y abajo), y otro vertical, divido en tres “pachas“. El Hanan Pacha, el mundo celestial, habitado por las principales deidades, los planetas y constelaciones; el Kay Pacha, el mundo terrenal, donde vivían los seres humanos junto a dioses como Pachamama; y el Uku Pacha era el mundo subterráneo o de los muertos, gobernado por Supay, Mama Cocha y Pachacámac.
Los incas permitieron que los pueblos conquistados al Tawantinsuyu mantuvieran sus propias religiones y divinidades locales, siempre que se reconociera la superioridad del culto imperial.
