Perú es el tipo de país donde el clima se siente personal. Puedes aterrizar en Lima y preguntarte por qué una “ciudad desértica” se siente húmeda y gris, y luego volar a Cusco y darte cuenta de que el sol es fuerte, pero las noches frias. Eso no es mala suerte. Es la geografía haciendo lo suyo: una corriente oceánica fría que recorre la costa, una cordillera que obliga al aire a elevarse y enfriarse, y la humedad tropical del lado amazónico que impulsa un sistema climático completamente distinto.
El Día Mundial del Clima es el momento perfecto para explicar el Perú, porque aquí el clima no es algo abstracto. Se refleja en lo que empacas, cuándo haces caminatas, cómo programas Machu Picchu e incluso en cómo se siente tu cuerpo durante tus primeros días en altura.
