Todos los meses de diciembre, el período navideño de Cusco hace surgir una de las manifestaciones culturales más profundas y auténticas de la identidad de este pueblo. Durante los días 22, 23 y 24 de diciembre, la Plaza de Armas cusqueña se convierte en el escenario del Santurantikuy, una feria tradicional que conjuga fe, arte popular, memoria histórica y comunidad en un mismo espacio.
Las calles estallan de color, fragancias sonoras de la temporada navideña. Las familias recorren los puestos de venta, los artesanos acomodan sus piezas con sumo cuidado y la ciudad adopta un ritmo diferente, el ritmo de la expectativa navideña. El Santurantikuy es todo lo contrario a una feria: es una vivencia compartida, vivida con calma, respeto y sentido de pertenencia.
A diferencia de lo que sucede en los mercados navideños de otras latitudes del planeta, el Santurantikuy no surje como un evento formal de carácter comercial ni turístico. Es una tradición viva, extremadamente robusta y asentada en la vida cusqueña, donde la Navidad es un concepto que tiene sentido desde una mirada andina impregnada de simbolismo, espiritualidad y continuidad cultural.
